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Lesiones más Frecuentes en el Fútbol

El fútbol es uno de los deportes más seguidos en el mundo. Además de mover una gran masa social a niveles profesionales, también somos muchos los que disfrutamos a nivel amateur o como actividad física con un marcado carácter social. Pero como todo deporte, existe una parte “oscura” en él que no podemos olvidar. Las lesiones.

La lesión es lo más temido por cualquier deportista. No sólo por lo doloroso que pueda ser, sino porque implica un parón en tu actividad que puede alargarse mucho en el tiempo. Pese a ello, no podemos dejar de practicar deporte por ese motivo. Simplemente debemos estar lo más preparado posible para, si ocurre, afrontarlo de la mejor manera posible.

lesiones frecuentes

Para ello debemos conocer a que nos enfrentamos, causas y consecuencias de ello, plan de prevención, recuperación, rehabilitación y/o readaptación, etc. Hoy nos centraremos en las lesiones más frecuentes en el mundo del fútbol. Haremos la división entre lesiones articulares y lesiones musculares.


Lesiones articulares


Dado a la naturaleza del fútbol, es muy frecuente tener golpes y torceduras en la que las articulaciones puedan verse dañadas. Según la Fédération Internationale de Football Association (FIFA), las lesiones más frecuentes son los esguinces de tobillo y de rodilla.


Esguince


Es la lesión deportiva más frecuente que nos podemos encontrar en el fútbol. El esguince es una distensión de una articulación que provoca el estiramiento e incluso el desgarro de los ligamentos. Dependiendo del daño en el ligamento, podemos diferenciarlos en 3 tipos.

1. Tipos de esguince

  • Esguince de grado 1. Distensión de los ligamentos pero sin que haya rotura. El lesionado puede realizar movimientos completos, aunque con dolor y una leve inflamación de la articulación en la que apenas se aprecia inestabilidad.
  • Esguince de grado 2. En este tipo de esguinces ya encontramos un dolor moderado, debido a que existe una rotura parcial del tejido ligamentoso y una inflamación acentuada acompañado de una inestabilidad articular. Se puede, en algunos casos, apreciar hematomas en la zona afectada.
  • Esguince de grado 3. El más grave de este tipo de lesión deportiva, dado a que se produce una rotura completa de la porción ligamentosa. Viene precedido de un gran dolor, hinchazón prominente, deformidad y equimosis acentuadas además de una impotencia funcional de la articulación afectada.

lesiones articulares

2. Tratamiento

Dependiendo de la gravedad y la localización del esguince, el tiempo de baja puede variar de unos días en los casos más leves (esguince de tobillo nivel I) hasta en varios meses en los que es necesaria una intervención quirúrgica (esguince del ligamento cruzado anterior de rodilla.) Aunque depende de varios factores y su tratamiento debe ir seguido de profesionales, daremos una breve indicación de cuales serán los pasos a seguir para el tratamiento. Seguiremos para ello el protocolo RHICE: Reposo, HIelo, Compresión y Elevación

  • Reposo. En el momento de la acción, debemos parar para evitar que el daño sea mejor.
  • Aplicación de Hielo. Justo después de la lesión. Intentaremos reducir la inflamación de la zona.
  • Vendaje compresivo de la articulación dañada.
  • Elevación de la zona afectada para favorecer el drenaje del edema que se ha producido.

Una vez aplicado el protocolo, dependiendo de la gravedad de la lesión, se procederá a la realización de ejercicios de movilización del tobillo, hasta recuperar la amplitud de movimiento y fuerza habitual en la zona afectada. Cuando la obtengamos, podemos volver paulatinamente a la práctica deportiva.

Puede ser conveniente el uso de un vendaje funcional en los primeros días. Un buen método para el vendaje son las cintas de kinesiología.

3. Prevención

El esguince, como cualquier lesión en el fútbol o en cualquier deporte, es un factor intrínseco de este. Por mucho que pongamos todos los medios no podemos evitarlo en muchas ocasiones. Pero podemos prepararnos para que esas posibilidades se reduzcan o produzcan el menor daño posible.

Un buen plan de prevención del esguince, combinaría ejercicios de propiocepción, que facilitarán el control neuromuscular de dicha articulación, y/o ejercicios de fuerza y pliometría que darían al ligamento y músculos un mayor control para movimientos bruscos. Para dicho entrenamiento, serían muy útiles nuestras bandas.


Lesiones musculares


El otro tipo más común de lesión en el fútbol que nos podemos encontrar, es la que afecta a los músculos. Aunque puede aparecer en cualquier músculo, en los futbolistas suele ocurrir en los músculos de las extremidades inferiores. La más habitual es la que afecta a los músculos isquiotibiales.

Existen varios tipos de lesiones musculares, pero nos centraremos en las tres más frecuentes que podemos encontrarnos.

lesiones musculares


Tipos de lesiones musculares más habituales


1. Sobrecarga muscular

Se suele producir por un sobreesfuerzo. Afecta gradualmente. Al principio de la actividad, no limita el movimiento y el deportista puede continuar con normalidad. Sin embargo, el dolor aunque de baja intensidad, persiste y poco a poco limita el rendimiento. Es una lesión leve, pero si no actuamos puede acabar en una lesión más grave como una contractura o un desgarro. Suele recuperarse fácilmente, pero es una de las lesiones en el fútbol que más impide practicarlo.

2. Contractura muscular

Una contractura muscular sucede cuando existe una contracción involuntaria y constante del músculo. Se puede apreciar hinchazón en la zona afectada, e incluso doloroso a la palpación. Puede darse por una estimulación excesiva (no parar cuando existe una sobrecarga), una acción inesperada e incluso por un impacto. Tiene una mayor gravedad que la sobrecarga, aunque en pocos días con un buen tratamiento se puede volver a la práctica deportiva con normalidad.

3. Desgarro muscular

Se conoce también como rotura fibrilar o micro-rotura (dependiendo de la gravedad) dado a que se produce un daño en el vientre muscular, precedido de un dolor agudo e imposibilidad de continuar con la actividad. Es habitual que se produzca en un esfuerzo de alta intensidad (sprints, saltos, etc.) En estos casos, la lesión puede alargarse varias semanas, dependiendo del tamaño de la rotura.


Tratamiento


Dependiendo del grado de la lesión muscular, deberemos aplicar un tratamiento u otro para la recuperación. Para ello, en caso de que se produzca, podemos tener en cuenta estas pautas a seguir:

  • Protocolo RHICE. Anteriormente explicado en el tratamiento de esguince, se debe aplicar en estos casos.
  • Tratamiento manual (masaje) o rodillo miofascial. Desaconsejado en los desgarros. El masaje será beneficioso siempre que lo haga un profesional. La liberación miofascial nos puede facilitar la recuperación.
  • En los casos de desgarro muscular, debemos ponernos en manos de profesionales, dado a que dependiendo de la gravedad, puede ser incluso necesaria una intervención quirúrgica.

prevención de lesiones


Prevención


Al igual que en el esguince, no podemos tener la certeza de que un programa de entrenamiento nos evite lesiones, aunque diversos estudios sugieren que un programa de entrenamiento con trabajo de fuerza, enfatizando en el trabajo excéntrico, puede ayudar a evitar estas lesiones.

Hay que tener en cuenta que muchas de las lesiones vienen precedidas de una fatiga muscular o una mala recuperación del músculo. Por ello, es aconsejable la utilización de recuperadores, como por ejemplo los aminoácidos ramificados.

Conocer a lo que nos podemos enfrentar nos puede ayudar a solucionar posibles problemas que puede acarrear la práctica deportiva.

Escrito por José Antonio Corbeto Armario

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Escritora y Experta