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Entrenamiento

Maneras de lidiar con los dolores de lesiones deportivas

Sea cual sea el deporte que practiques, es probable que en algún momento tengas alguna molestia o dolor que te preocupe y que se vaya de la misma manera que vino.

Los dolores son frecuentes en actividades como correr, que implican gran cantidad de movimientos repetitivos y de gran impacto, pudiéndose atribuir muchos de estos dolores a un cambio repentino en el entrenamiento. Cuando empiezas a correr, tu cuerpo necesita adaptarse a las demandas que dicha actividad requiere. Lo mismo ocurre cuando entrenas en el gimnasio. Cuando ya lleves un tiempo corriendo e incrementes la distancia o vuelvas a correr después de un parón o de unas vacaciones, puede que notes molestias en tus articulaciones o músculos.

Acostumbra a haber dos tipos de personas o de actitudes cuando se tienen molestias:

Por un lado, los que aunque tengan una punzada en el flexor de la cadera, una rodilla dolorida o molestias en la espinilla, se burlan del hecho de que hay algunas lesiones que no implican un hueso roto visible y, por tanto, rechazan hacer cualquier cambio en su plan de entrenamiento, por pequeño que sea

Por otro lado, los que prefieren consultar en google y llegan a la conclusión de que necesitan pasar por quirófano de manera urgente, decidiendo quedarse en el sofá asustados, con una bolsa de hielo hasta que desaparezca todo rastro de dolor.

Por tanto, ¿cuál es la mejor manera de tratar estos dolores y cómo saber la diferencia entre una molestia soportable y otra que necesita atención especial y la ayuda de un profesional?

 


#1 Escucha tu cuerpo


La gente lo dice siempre, pero ¿qué quiere decir realmente? A veces puede ser realmente difícil separar lo que tu cuerpo te está diciendo de lo que tu mente demasiado prudente o demasiado ambiciosa te está diciendo. Intenta dejar a un lado el miedo a lesionarte o las ganas que tienes de seguir entrenando y valora realmente la intensidad y la consistencia del dolor.

¿Te sigue doliendo después de entrenar? ¿Te duele incluso cuando llevas unos días sin entrenar? ¿Está afectando a tu amplitud de movimiento y esto hace que cojees o que te duela al arrodillarte?

¿El dolor viene de repente y hace que te dobles de dolor o que no puedas respirar? Si tienes alguno de estos síntomas, deberías tomártelo un poco más en serio, tomarte un buen descanso y buscar ayuda profesional.

combatir dolores musculares


#2 Tómate un respiro o cambia tu entreno


Si sientes dolor incluso antes de empezar el entrenamiento, es probable que vaya a más cuando empieces a entrenar. Hazte la siguiente pregunta: ¿pasa algo si dejas de entrenar un día o si entrenas mañana en vez de hoy? Puede que un día de descanso te salve 3 semanas en un futuro.

Si no puedes tomarte ni un día de descanso o si solo sientes dolor cuando empiezas el entrenamiento, entonces plantéate reorganizar tu plan de entrenamiento.

Cambiar una sesión de correr por una de yoga o pilates puede ayudar a calmar este dolor. Otra opción es cambiar una sesión de series por una carrera corta que no empeore el problema. Sea cual sea la decisión que tomes, no dejes de escuchar tu cuerpo y si el dolor va a más, para.

 


#3 Busca técnicas de autoayuda


Evita entrar en pánico y ponerte en lo peor. Todos lo sabemos, internet es una fuente de información valiosísima sobre las lesiones más frecuentes y la manera de tratarlas. Si tienes alguna molestia, puedes buscar acerca de ella en internet y encontrar algún remedio que te ayude a evitar tener dolores en un futuro.

Existen infinitas páginas web de fisioterapia que pueden ayudarte a autodiagnosticarte y a decidir si necesitas ver a un profesional o no. También pueden aconsejarte técnicas de estiramientos, ejercicios con foam roller y vendajes que pueden ayudarte a pasar mejor las molestias que puedas tener.

 


#4 Mejora tu fuerza


A veces estos dolores se deben a que tu cuerpo no es lo suficiente fuerte como para suplir las demandas a las que lo sometes. Si hace poco has aumentado la distancia de carrera o la intensidad, puedes ayudar a que tu cuerpo se adapte a estos dolores incluyendo entrenamientos de fuerza a tu programa.

Trabajar la fuerza de los glúteos o del core es vital para evitar tener dolores frecuentes que tienen origen en la inestabilidad muscular.

lesiones deportivas


#5 Busca ayuda profesional


Aunque el dolor no vaya a peor, si has estado trabajando con rodillo, estirando, trabajando con cintas o mejorando tu fuerza y no ves mejoras, entonces necesitas la ayuda de un profesional.

Consultar a tu médico de cabecera es un buen comienzo, pero si estás decidido a seguir entrenando, entonces consulta un experto en deportes o un fisioterapeuta.

La gente que está acostumbrada a tratar con deportistas comprende las ganas que tienes de seguir entrenando, por lo que te asesorará mejor en cómo afectan las lesiones a tu deporte, tanto en lo que tienes que hacer después de haber sufrido una lesión, como en qué tienes que realizar para prevenir lesionarte.

 


Conclusión


Recuerda, debes tomarte en serio cualquier dolor que sufras mientras entrenas.

Nunca ignores lo que te está diciendo tu cuerpo. Con el apoyo y tratamiento necesariospuedes reducir el impacto de tus entrenamientos y reducir el riesgo de sufrir lesiones.

 

Traducido por Marc Cuenca

 

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Escritora y Experta